Martes 14 de junio de 2011
Testimonio de Adriana Chamorro
Una marca para toda la vida
Por Natalie Naveira
Adriana habló por videoconferencia desde Canadá. No quería olvidarse de nada de lo que sucedió en ese terrible centro clandestino llamado Pozo de Banfield. Allí, fue compañera de celda de María Asunción Artigas Milo. Y su relato se basó en el nacimiento de Victoria Moyano Artigas, hija de María.
El 23 de febrero de 1978 Adriana Chamorro es secuestrada y trasladada al centro clandestino Pozo de Banfield, ubicado en Lomas de Zamora. Es entonces, para fines de junio de 1978, que se llevan a la persona que estaba en la celda con María y, ubican a Adriana en su lugar. Los guardias hacían los cambios de las secuestradas y los secuestrados de sus celdas cuando se hacían los traslados masivos.
María, aunque estaba con un embarazo muy avanzado, pedía siempre el traslado, porque a su compañero “Fredy” se lo habían llevado. Tenía grandes ataques de angustia y entraba en crisis, provocándole cuadros que parecían de epilepsia. En esos momentos María quedaba arqueada hacía atrás, caída .varios minutos. En uno de esos ataques entró un oficial de Guardia con un médico que no era Jorge Bergés. En ese Instante a María le dijeron: “Vos te vas a mentalizar que hasta que no nazca tu hijo no te vas a ir de acá”.
En las descripciones de Adriana este médico era bajo, con barba y delgado. Lo conocían porque estaba en las torturas y porque era el mismo que María vería luego, en su parto.
“Decidimos no llamar más a los guardias por los ataques, porque prácticamente las respuestas eran acosos sexuales, así es que yo la vigilaba y cuando se caía, la sostenía, le ponía agua, era todo lo que podía hacer” sostiene Adriana, en relación a los continuos ataques de María.
Otras de las cosas que quería destacar Adriana era que una noche abren la celda donde estaba María, en ese momento Adriana no estaba en el calabozo con ella “le preguntamos qué pasó y María nos dijo que vino el oficial de guardia con otra persona, le dijeron que se levantara, que se sacara la venda. ‘Esta es la presa de la que te hablé’, la presentaron. Le preguntaron cómo estaba, si estaba con contracciones; ella les dijo que necesitaba vitaminas, mejores condiciones de vida y el hombre se fue. A los pocos días tuvo unas pastillas que suponemos eran vitaminas”. Adriana explica, que todos habían pensado que esa persona, que entró al calabozo con el guardia aquella noche, era la que se llevaría al bebé, pero que nadie dijo nada.
Las contracciones
Adriana sigue su relato, narrando cómo se las arregló con sus compañeros para ir contando los tiempos de las contracciones de María.
Los secuestrados y las secuestradas poseían un sistema de comunicación de manera secreta y muy desarrollado. A través de las paredes, que eran de ladrillo hueco, podían establecer puentes de contacto con los calabozos de al lado. Con las personas que estaban lejos, usaban algo parecido al código Morse y con las personas más cercanas, se entendían con susurros: “Estábamos sin luz pero era como si nos viésemos, hablábamos muy rápido y no necesitábamos completar las palabras porque teníamos mucha práctica, nos contábamos películas, jugábamos al ajedrez y nos dábamos mensajes”.
La noche del 24 de agosto, María empieza con las contracciones. Obviamente nadie tenía reloj, entonces Adriana puso a trabajar a dos compañeros de los calabozos contiguos, uno fue Eduardo Atilio Corro, su actual ex marido y el otro, Carlos Rodríguez.
“Golpeaba una pared para que Carlos empezara a contar; golpeaba cuando terminaban – las contracciones- para decirle que parara y simultáneamente golpeaba al otro costado donde estaba Eduardo, para que tomara el tiempo de los intervalos: así, cuando contamos lo que parecía una frecuencia de cinco minutos llamamos a la guardia. Todas nuestras orejas estaban pegadas al piso y pocos minutos después escuchamos un grito de un bebé que nacía, y no pasó como en los otros casos, a ella no la trajeron inmediatamente”, explica Adriana.
Los guardias dejaron que María estuviera con Victoria toda la noche. María volvió al otro día con un frasco de Espadol, algodón y con la sábana manchada de sangre. La habían dejado estar con la niña ocho horas, pero la patota le había prohibido terminantemente que le diera el pecho, cosa que no obedeció porque le quiso dejar una marca para toda la vida.
María contó que la niña tenía ojos y cabellos muy oscuros, que las cejas eran como las de “Fredy” y que por momentos se sobresaltaba de una manera muy nerviosa, ante cualquier movimiento.
Adriana explica que, luego supieron que Victoria, la hija de María, fue apropiada por el hermano de Oscar Penna, el jefe de la Brigada de San Justo.
Los Traslados
Antes de concluir la declaración, Adriana cuenta que la sacaron del centro clandestino Pozo de Banfield, el 11 de octubre. Pasó dos meses en una comisaría y después la llevaron al penal de Villa Devoto. Pero, uno de los jueces le preguntó a Adriana por una palabra que ella pronunció varias veces, en todo el recorrido de su testimonio ¿Podría explicar qué eran los traslados?
“Había traslados grandes, traslados a la libertad y traslados chicos. Para la libertad, los bañaban, afeitaban, les ponían buena ropa de lo que encontraban de otros presos que habían quedado y ellos se iban de día; para los traslados chicos, los sacaban con las mismas esposas y tabiques que tenían en el lugar. Y después estaban los grandes, que eran los traslados en los que los guardias decían que los iban a subir a un avión para llevarlos al sur y decían que les daban un calmante para el viaje, estaban completamente atados, con las cabezas vendadas y los brazos atados atrás”.
En ese momento, Adriana recuerda que uno de los guardias le dijo antes de marcharse del centro clandestino Pozo de Banfield, que no se preocupara por María, que ella iba a irse al otro día. Y así fue, se presume que se la llevaron integrándola en el traslado grande del 12 de octubre.
Fueron las últimas personas en salir de allí, y hoy en día permanecen desaparecidas.

Práctica Sistemática de apropiación de bebés. por Natalie Naveira se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
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